Todos estos puntos están ligados al sistema nervioso autónomo. El sistema nervioso autónomo es sobre todo un sistema eferente e involuntario que transmite impulsos desde el sistema nervioso central hasta la periferia estimulando los aparatos y sistemas órganos periféricos. Estas acciones incluyen: el control de la frecuencia cardíaca y la fuerza de contracción, la contracción y dilatación de vasos sanguíneos, la contracción y relajación del músculo liso en varios órganos, acomodación visual, tamaño pupilar y secreción de glándulas exocrinas y endocrinas, regulando funciones tan importantes como la digestión, circulación sanguínea, respiración y metabolismo.
Podríamos dar varias razones para que no pueda ser controlado directamente (aunque podemos controlar algunas de estas reacciones hasta cierto punto de forma directa o indirecta; como la frecuencia cardíaca).
1- Evolutivas. En los animales mas simples, la mayor parte de sus funciones son reguladas por reflejos, por ejemplo sería el caso de los celentéreos en su caso más extremo. Cabe pensar por lo tanto que antes de que el organismo adquiera una consciencia que le permita decidir que es lo más conveniente, adquirirá una complejidad tal que deba controlar la mayor parte de sus funciones de forma automática.
2- Mantenimiento de la homeostasis: En realidad este podríamos decir que es el fin último de estas funciones. En la homeostasis orgánica, el primer paso de autorregulación, es la detección del alejamiento de la normalidad. Los resortes de regulación se disparan en los momentos en que los potenciales "normales" no son satisfactoriamente equilibrados, activando los mecanismos necesarios para compensarlo.
Los factores son múltiples y la cantidad de informacion y decisiones continuas a tomar, si hubieran de ser conscientes, tendrían tu mente ocupada todo el día.
3- Necesidad: Ello no quiere decir que evolutivamente, si es imprescindible que determinadas funciones deban ser conscientes, al menos en cierta medida no puedan pasar a serlo. Así los cetaceos, controlan conscientemente su respiración (es decir deciden cuando respirar en todo momento; más o menos al revés que nosostros, que podemos decidir no hacerlo o cambiar el ritmo, pero no tenemos un control completo de la respiración.
4- Eficacia (la más importante de este tocho): Hoy por hoy, un buen cambio de marchas automático es más eficaz y te permite centrarte más en la conducción que uno manual; por eso empiezan a sustituirlo en los transportes públicos y cada vez en más coches privados.
pos esto es lo mismo, macho.... xd xd xd
respondido
el 11/08/10 a las 10:39
Joao
550●1●5
El título es un título, no la Biblia. Se trata de sintetizar y reflejar en la pregunta de qué va la misma.
Yo creo que para controlar algo primero hay que entenderlo, si tomas al ser humano como individuo sin sociedad ni cultura no creo que fuese muy provechoso que tuviera el control de sistemas que realmente no comprende totalmente
DiGiL, mi sobrino de 1 año no entiende como funcionan los músculos de las piernas pero corre como un demonio :)
si pero de ahí a controlar su temperatura corporal... hay un trecho, supongo que evolutivamente les fue mejor a los organismos que se autorregulaban automáticamente que a los que tenían que hacerlo conscientemente
"mi sobrino de 1 año no entiende como funcionan los músculos de las piernas pero corre como un demonio"
Sobre todo si lo pones sobre una plancha metálica al rojo vivo. ¿A que entonces el control voluntario sobre sus músculos se reduce a la mínima expresión?
Pues lo mismo cuando el cuerpo está falto de oxígeno o glucosa, o cuando la temperatura sube o baja demasiado, por ejemplo.